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Un problema de educación: lo importante es la pregunta

Michael J. Gelb en su libro "Inteligencia Genial  Leonardo Da Vinci " en uno de su apartes nos habla un poco del esquema educativo vigente  en la gran mayoría de instituciones  Este es un pequeño fragmento que nos debería hacer reflexionar. Dice Gelb:
"Volvamos a nuestros días del colegio . Todos recordamos lo que la curiosidad le hizo al gato. Pero ¿qué le sucedió a los niños que hicieron demasiadas preguntas? Era común oír a las maestras irritadas y agotadas quejarse en de como no tenían " tiempo suficiente para todas esas preguntas; tenemos un programa que cumplir".
A los niños de hoy que insisten en hacer preguntas se les diagnóstica un trastorno de atención o se les considera " hiperactivos" y se los tratar con ritalina y otros medicamentos. Si el joven Leonardo viviera hoy y
fuera la escuela, posiblemente estaría en tratamiento.
Si bien todos empezamos la vida con una curiosidad insaciable, como la de Da Vinci, la mayoría aprendimos, al llegar a la escuela, que las respuestas eran más importantes que las preguntas. En la mayoría de los casos la educación escolar no desarrolla la curiosidad, ni la habilidad de hacer preguntas. La habilidad intelectual que se tenía es la capacidad de producir la " respuesta correcta", es decir, la respuesta que conocen la persona que tiene el control, el maestro. Este patrón persiste en la universidad y en los posgrados, en particular en aquellos cursos en los que el Profesor  escribió el texto. (en un estudio ya clásico realizado en una famosa universidad, los graduados los volvieron a presentar el examen final un mes después de la grabación y todos lo perdieron. El investigador Leslie Hart resumió así los resultados: " ¡los exámenes finales son realmente finales!"). Es posible que la educación dirigida hacia la complacencia de la autoridad, la supresión de las preguntas y el respeto de las reglas haya sido útil para dotar  a la sociedad con trabajadores aptos para una línea de montaje y  burócratas, pero no nos prepara  para un nuevo renacimiento.
La vida de Leonardo Da Vinci fue un continuo ejercicio de la solución creativa de problemas en campos de la mayor importancia. El principio de la curiosidad no suministra la clave fundamental para comprender su método. Se inicia con una curiosidad intensa y  una mente abierta, y continua con una cascada de preguntas formuladas desde diferentes perspectivas.
Si afinamos nuestra habilidad para formular preguntas, ampliaremos  nuestra capacidad de resolver problemas, tanto en el trabajo como en la casa. Para muchas personas esto supone dejar de poner énfasis en las búsquedas de la " respuesta correcta" y empezar a cuestionarse acerca de sí " esta es la pregunta
correcta" y " ¿de qué otras formas puedo considerar este problema?".
Para tener éxito en la solución de problemas con frecuencia es necesario replantear la pregunta o estudiarla desde otro ángulo. El ángulo desde el cual se plantea la pregunta puede variar, y la escogencia de uno u otro ángulo tendrá una influencia dramática en nuestra habilidad para encontrar soluciones.
Algunos se complacen en divagar entorno del acertijo filosófico: " ¿cuál es el significado de la vida?" Pero los filósofos más prácticos se preguntan: " ¿cómo puedo hacer que mi vida tenga más significado?".  "
una reflexión justa seria preguntarnos porque si el desarrollo de habilidades resulta tan relevante en la época que nos corresponde vivir, la educación tradicional sigue anclada en métodos tan arcaicos?. pero también vale la pena darnos cuenta que si bien no vamos a trasformar todo un sistema tan arraigado en nuestra sociedad; si podemos cambiar nuestra manera de pensar y buscar educarnos en el desarrollo de las habilidades que hoy por hoy resultan mas útiles pera nuestros propósitos de vida.

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Fuente de consulta:  Michael J. Gelb; Inteligencia Genial